Resumen
Angela Bismarchi una Modelo, de 36 años, acumula 42 cirugías estéticas, casi un récord Guinness: la "Muñeca viviente" -así se autodenomina-, la norteamericana Cindy Jackson, de 52 años, ostenta 47 visitas al quirófano. Aunque la diferencia es que Bismarchi lleva invertido apenas su tiempo, ya que su ex y su actual marido son cirujanos plásticos con lo cual se ahorró, se calcula, cerca de 100 mil dólares.
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Sin duda, Angela Bismarchi (http://www.angelabismarchi.com.br/) se hizo a sí misma. Tanto que un informe de la televisión española durante el último carnaval de Río sostuvo que si cerraran todas las fábricas de máscaras de Brasil, la única que no se quedaría sin disfraz sería ella, "porque vive con él puesto". El chiste fue a cuento de que la modelo, de 36 años, acumula 42 cirugías estéticas, casi un récord Guinness: la "Muñeca viviente" -así se autodenomina-, la norteamericana Cindy Jackson, de 52 años, ostenta 47 visitas al quirófano. Aunque la diferencia es que Bismarchi lleva invertido apenas su tiempo, ya que su ex y su actual marido son cirujanos plásticos con lo cual se ahorró, se calcula, cerca de 100 mil dólares.
"Empecé con las cirugías en 1992, a los 21 años, luego de que nació mi hija. Quedé fascinada. A partir de ahí fue todo un suceso, me dejaron muy bonita y llamé mucho la atención con mi belleza por la perfección de mi cuerpo, de mi altura. Y en el 2000 aparecí pintada con la bandera de Brasil y eso tuvo una repercusión mundial", cuenta Bismarchi a Clarín.com, al tiempo que resalta el poder del carnaval. "Todo lo que soy se lo debo al carnaval", dice. Y agrega, sin pudor: "Siempre quise ser una mujer bonita, tener fama y conquistar el medio artístico".
Cuatro veces se retocó los pechos, otras tantas la nariz, muchas otras los párpados... En la última internación, pocos días antes del comienzo del carnaval, se implantó hilos de nylon en los ojos para mostrarlos rasgados como una geisha. ¿Por qué? En el corsódromo, su grupo de samba, Porto da Pedra, se ocuparía del centenario de la inmigración japonesa en Brasil. "El record es un gran morbo para la gente: son cirugías perfectas y bonitas. Soy una referente de las cirugías que no deforman. Estoy satisfecha, feliz de lo que he hecho. Hace muy bien para la autoestima de la mujer estar preciosa para el marido, los hijos y los compañeros de trabajo", sostiene.
La voz de la experiencia. Bismarchi considera que es un espejo para muchas de sus compatriotas. "En la calle me paran y me piden una opinión sobre la cirugía que van a hacerse, quieren que las aconseje". La modelo se queja de que no siempre hay buena prensa respecto de estas transformaciones: "Las cirugías plásticas bien hechas no causan daño", se defiende. Pero, entonces, ¿nunca tuvo miedo? "Siempre. Hasta que se supera conversando con los equipos de cirugías, con mi marido...".
Cuando se pintó la bandera de Brasil en todo el cuerpo, la Policía intentó detenerla, dijeron que era una falta de respeto. "No estaba desnuda, tenía una ropa sexy debajo. Para mí fue un orgullo", aclara, mientras aprovecha para contar que acaba de lanzar una línea de ropa "muy sensual. Son para cumplir muchas fantasías eróticas". ¿Cuánto falta para la próxima cirugía? Se ríe, no sabe, asegura.
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